Un Poco de Mi Historia...
Hasta mis dulces 16: Mi vida era muy normal. Al menos eso era lo que pensaba. Después empecé a salir con chicos y entre a un mundo totalmente nuevo.
Alrededor de los 17: Tuve mi primer novio “real.” Me enamore del chico de una manera que no conocía era posible. Mi primer desamor. Incluso me cambie de escuela para estar cerca de el. Que triste.
A los 18: Empecé a salir con un chico bueno, y luego con un chico no muy bueno. El chico no muy bueno tenia como 25 en ese entonces y estoy prácticamente segura que seguía viendo a su exnovia a mis espaldas. Así que un día me canse de el y termine conociendo al chico bueno en el jacuzzi del complejo de departamentos donde vivía. ¿Quien iba a pensar me terminaría casando con el? Aun quisiera borrar esa parte de mi vida, no es broma.
De los 18 a los 21: Estuve saliendo con este mismo chico. El chico bueno. La vida es asombrosa. El amor es asombroso. Cupido es mi amigo. Hasta mi festividad favorita llego a ser el día de San Valentín. Nos comprometemos. Me siento como la chica mas suertuda de este mundo. Pero por alguna razón no puedo negar mi lado aventurero y decido irme a estudiar a China.
A los 21: Cuando regreso de China me caso con el. Tenemos una muy linda boda invernal. Esculturas de hielo y todo el show. Y como todo cuento de hadas, nos esperaba una luna de miel en la Republica Dominicana. Ahora, a los 21 la mayoría de las chicas están disfrutando su juventud amaneciéndosela de fiesta. Yo paso, yo ando de recién casada.
De los 21 a los 24: Para ahorrarles los detalles aburridos, le jugué a la esposita durante este tiempo. Definitivamente no era joven y atrevida. Era joven y medio tonta.
A los 25: Lo imposible sucede y terminamos. El segundo desamor de mi vida. Me dolió mil veces mas que la primera vez. Mi pequeño mundo simplemente se cayo y se rompió en mil pedazos. Al mismo tiempo también tuve mi primera experiencia con una chica.
Aun a los 25: Tengo la oportunidad de vivir en la bella ciudad de Austin, TX. Empiezo a beber de una manera descontrolada y a deprimirme mucho, a pesar de que tengo muchas cosas buenas en mi vida en ese momento. Rento un departamento en el centro de Austin a unas cuadras del Hotel W. Salgo a los bares y me trato de acostar con los chicos mas lindos que puedo, e incluso experimento un beso increíble con una chica de Francia.
Casi a los 26: La bebida se pone mal y la depresión peor. Me voy a México a tratarme. Termino en rehabilitación. Fueron tiempos difíciles.
A los 27: Me voy a los cayos de la Florida por un tiempo. Me meto de bartender. Salgo en las noches. Empiezo a beber mucho, otra vez. Así que me voy de los cayos.
A los 29: Me voy a la playa para mi cumple y la paso como nunca la había pasado de bien. Cotorreo con dos chicas increíbles de Finlandia. A estas alturas ya no puedo negar por un día mas que siento algo por las chavas. Empiezo a salir con una chica cuando regreso de vacaciones y me la paso súper fenomenal. El mejor sexo del mundo. Cupido vuelve a ser mi amigo. Amo al amor una vez mas. Muchísimo mejor que cuando tenia a mi “príncipe azul.”
A los 30: Decido empezar a hacer algo que realmente me gusta, escribir. También empiezo a explorar un tema que me ha fascinado por mucho tiempo, la sexología. El resultado final: este blog.
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